Una carta escrita por la tiroides: 'Puedo molestarlo sin que lo sepa'

Conozca las funciones de esta glándula que define el ritmo con el que funciona el organismo.

 

Aunque sé que muchas veces ha preguntado por mí, en esta ocasión me presento con la intención de contarle –en mi propia voz– el papel que juego en su vida y, de paso, aclararle todas las inquietudes que mi nombre le despierta y, si me lo permite, derrumbarle algunos mitos que tiene sobre mí. 

 

Sin más, soy su glándula de la tiroides. Empiezo por decirle que estoy relacionada con usted desde siempre. Digo esto porque en ocasiones he escuchado decir “tengo tiroides” como si apareciera, súbitamente, en la vida cuando tengo alguna molestia, lo que me obliga a decir que soy habitante permanente de su cuello, justo debajo de la manzana de Adán en los señores y por donde se ajustan las gargantillas las señoras.

 

Sin pretensiones, le cuento que soy una glándula endocrina, es decir, que produzco sustancias vitales para el funcionamiento llamadas hormonas tiroideas, que le marcan el ritmo con el que vive, tanto que sin tapujos le digo que soy su director de orquesta concentrado en dos lóbulos en forma de mariposa de más o menos 30 gramos.


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